Baby lying on a bed

Eccema en bebés y niños pequeños

El eccema en bebés y niños pequeños no solo es doloroso y molesto para ellos, sino que supone una experiencia muy estresante y difícil para los padres. Es muy difícil ver sufrir a tu hijo o tu hija con picores y molestias que alteran su estado general y sus patrones de sueño. Afortunadamente, hay medidas que pueden tomarse para proporcionarles alivio.

Síntomas en bebés y niños pequeños

Baby with eczema on its ankle

El eccema suele manifestarse como una erupción con enrojecimiento y picor, y puede provocar sequedad, descamación e incluso agrietamiento de la piel. En los bebés, el eccema comienza en la mayoría de los casos en la frente, las mejillas, la barbilla o los muslos, a veces con solo unos meses de edad. En niños mayores de dos años es más frecuente en pliegues cutáneos como los codos, las corvas y las orejas, así como en las muñecas, los tobillos y las manos.

Causas

El eccema es una enfermedad de la piel muy común, que afecta hasta a un 20% de los niños en todo el mundo. Sin embargo, sus causas exactas se desconocen, aunque hay una serie de factores que probablemente contribuyen a la aparición de eccemas en la piel del bebé.

La piel de los niños pequeños, en especial la de los bebés, es más sensible a las influencias externas que la de los adultos, por lo que los factores ambientales pueden ser una causa. Factores irritantes que van desde la lana o los tejidos sintéticos hasta el calor excesivo o el jabón —o incluso el babeo del propio bebé— pueden contribuir al eccema. La genética también es importante, y hay estudios que muestran que es más probable la aparición de eccemas en niños cuyos hermanos o padres también lo padecen.

Un tercer factor son las alergias, ya sean a alimentos o a factores externos como mascotas, ácaros del polvo o polen.

Cómo tratar el eccema infantil

En los bebés o niños pequeños con eccema son aplicables la mayoría de las recomendaciones válidas para los adultos; en cualquier caso, si es la primera vez que le ocurre, es mejor acudir a un profesional sanitario que pueda indicarte los pasos que debes seguir. No obstante, cierta información y sugerencias generales pueden ser útiles.

 

Mum massaging baby

Un baño diario con agua templada (nunca caliente) durante varios minutos ayuda a limpiar la piel del bebé y evitar las infecciones. Es muy importante hidratar la piel inmediatamente después del baño y mantenerla hidratada a lo largo del día: los productos hidratantes, especialmente los emolientes, pueden ayudar a reducir los síntomas como el picor.

Evitar que el bebé se rasque es importante para no dañar la capa superior de la piel, lo que puede agudizar el eccema y provocar infecciones. Especialmente por la noche, ponerle guantes al bebé puede ayudarle a dormir mejor y a no arañarse durante el sueño.

CONSEJO ÚTIL: En verano, guardar el emoliente del bebé en el frigorífico puede ayudar a refrescar y calmar la piel al aplicarlo.

Si el picor es muy intenso, su médico puede recomendarle distintos emolientes o tratamientos tópicos como cremas con corticoides o antibióticos para ayudar a curar la piel y evitar o tratar posibles infecciones.

Mum holding baby with eczema on its face

Por último, puede ser de gran ayuda identificar los factores desencadenantes del eccema. No siempre es posible determinar qué provoca una intensificación de los síntomas, pero es bueno ser conscientes de determinados factores irritantes que afectan a la piel de tu bebé, como el exceso de calor o el uso de determinados productos. Aunque las alergias alimentarias pueden ser parte del problema, antes de suprimir determinados alimentos es importante consultar siempre al médico la conveniencia de realizar pruebas de alergia.

¿Y qué hay de los padres?

El eccema en bebés y niños pequeños no solo es duro para ellos, sino muchas veces también para los padres. Cualquier madre o padre sabe que ver sufrir a un hijo es terrible, y en el caso del eccema se añade una sensación de falta de control que puede empeorar aún más las cosas.

Es importante recordar que no es vuestra culpa y que hay muchos otros padres que pasan por la misma situación. Puede ser útil ponerse en contacto con una asociación local dedicada al eccema. Muchas veces, estas asociaciones cuentan con grupos de apoyo para padres donde se pueden realizar consultas e intercambiar experiencias.

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